miércoles, 24 de agosto de 2011

La insatisfacción y la tranquilidad

Sencillo y misterioso es el Tao,
que cuando buscas la perfección,
encuentras el error;
y al aceptar la insatisfacción,
la vuelves tranquilidad
.

martes, 23 de agosto de 2011

Johnny, Bestia y Yo.


Conozcan a Johnny, fue un muchacho encantador, tal vez, demasiado encantador para ser real. Johnny fue el resultado de una habilidad muy refinada. Una de esas habilidades que adquirimos cuando niños y en virtud de la cual podíamos volvernos el alma de la fiesta y el centro de atracción. Una de esas habilidades clave para la realización de nuestros caprichos, para obligar a los demás a hacer exactamente lo que nosotros deseamos pero dejándolos creer que ellos están al mando.

Curiosamente, cuando fui pequeño dicha capacidad no fue especialmente brillante en mí. Una inusual rebeldía infantil y una cierta dosis de vergüenza siempre me detuvieron, y nunca fui uno de esos niños que bailan, cantan o cuentan mil cosas con más o menos gracia. Mis padres no solían disfrutar del orgullo que producen ese tipo de críos al brillar en público y al hacerse los favoritos de sus tías, abuelos y otros adultos amigos de la familia. Por supuesto, no gané muchas de las dadivas y los beneficios que ellos recibían. No me interesaba darle gusto a nadie, si no quería no abrazaba, no hablaba, no saludaba, no baila, no cantaba y no me despedía. Pero un día todo cambió, ese niño fue desapareciendo y surgió Johnny.

Entonces, así como se invierten los polos electromagnéticos de la tierra, el niño huraño se volvió Johnny. Al entrar la adolescencia Johnny descubrió que quería muchas cosas: atención, amigos, novias, reconocimiento, diversión, placer y amor… Pero, quién sabe cómo, descubrió algo más que le sería infinitamente tan útil como problemático: todos a su alrededor también querían prácticamente lo mismo. Entonces Johnny se volvió un camaleón, de manera progresiva aprendió a adaptarse a diversas personas y situaciones, a ser apropiado al entorno para lograr sus objetivos. A veces formal, a veces intrépido, a veces tímido, a veces bailarín, intelectual, deportista, artista o cualquier otra cosa; en realidad, a pesar de que podía ser un poco torpe mientras aprendía, Johnny terminaba encajando muy bien siempre que lo deseaba. Y la razón de haber sido tan maleable y de vivir en función de los deseos de los demás fue conseguir esas cosas que quería. Pero de tanto darle gusto a los demás y de tantos roles que realizó Johnny fue olvidando qué era lo que quería, o mejor, por qué era que lo quería, y las cosas empezaron a dejar de funcionar tan bien a perder sentido y gracia. Entonces nació Bestia.

Conozcan a Bestia, él le salvó la vida a Johnny. Bestia era la reencarnación de aquel niño que no le interesaba darle gusto a nadie, solo que Bestia era fuerte y capaz de hacer justo lo que él quería sin pensarlo dos veces, sin pensar en las consecuencias. Así, mientras Johnny era observador, planificador, casi frío y calculador en su manera de definir el modo de lograr sus objetivos y de utilizar de la mejor forma posible a las personas y las situaciones que lo rodeaban; Bestia podía llegar intempestivamente a destrozar todo en un segundo y arriesgar su vida solo para abrir las compuertas que contenían las represiones de Johnny. Entonces, Bestia podía emborracharse hasta la inconsciencia, desmallarse en un andén cualquiera y si alguien le ayudaba estaba bien y si no también, si moría no había problema, de muchas maneras, ya estaba muerto. Bestia destrozaba los planes de Johnny diciéndole que era un pusilánime y un regalado, metía su dedo en la herida y lo disfrutaba, pues Bestia pensaba que Johnny era un estafador y un tramposo y que sus logros solo tenían un valor superficial.

En realidad, Bestia estaba muy triste. Escribía cuentos y poemas sobre su miseria y la incapacidad de Johnny de ser él mismo. Prefería estar solo y aislados, pero no de una forma tranquila sino casi como un auto-castigo. Bestia tenía eventuales pensamientos suicidas y profundas depresiones en las cuales contemplaba su infinita soledad y el dolor de desear cosas que le parecían ahora imposibles. Bestia odiaba el amor y la dulzura pues había aprendido con Johnny que no eran más que cosas superficiales que recibías al darle gusto a los demás, borrándote en el proceso. Bestia era un extremista y un fatalista pero de manera paradójica, era un romántico y un nostálgico y todo lo que odiaba, lo odiaba porque al igual que Johnny y que muchas otras personas deseaba atención, amigos, novias, reconocimiento, diversión, placer y amor, pero estaba convencido que todo eso era falso, que era una vil mentira en función de la cual unos y otros se manipulan entre sí para satisfacer sus intereses egoístas.


Así, mi adolescencia y el principio de mi adultez giró en torno a Johnny y a Bestia. Mi vida era un péndulo que oscilaba entre la eficiencia y la felicidad superficial de Johnny y los arranques supuestamente profundos y destructivos de Bestia. Un péndulo en donde se compensaban mutuamente dos opuestos radicales, dos extremos que siempre terminaban cansándome. Me agotaba tanto la pose apropiada de Johnny, como la caricatura existencialista de Bestia. Entonces, cuando fui consciente de esto pasó algo milagroso: decidí abandonarlos y dejarlos ir poco a poco. No quería el miedo de Johnny producto de su infinita inseguridad y dependencia hacia los demás, pero tampoco quería el miedo de Bestia relacionado con su fatalismo y negatividad. Por lo tanto, al dejar de identificarme con cada uno de ellos apareció algo inesperado: el centro del péndulo. Unos pocos instantes durante los cuales no era ni lo uno ni lo otro, no estaba Johnny ni tampoco Bestia, y lo más importante era que me sentía tranquilo y no tenía miedo. Pero esos instantes se esfumaban rápido y el péndulo seguía oscilando, todo regresaba a su ciclo, sin embargo algo cambió…    

lunes, 22 de agosto de 2011

El sello de la mente.





La autoría del siguiente texto se atribuye a Bodhidarma, aunque probablemente él no lo escribió sino alguno de sus discipulos. Corresponde a un sermón radical, escrito en forma de diálogo, sobre su interpretación del budismo y el rol de la mente en la busqueda de la iluminación. Los registros originales hallados en la China se remontan a copias del siglo VII. Yo me lo encontré traducido al ingles y no pude escapar al impulso de traerlo al español para aquellos que les puede interesar. Me parece un tesoro, pero eso solo es mi opinión. Espero las de ustedes. Les recomiento copiarlo y llevarlo a algún procesador de palabras para que puedan ver las letras con mayor tamaño pues es más extenso de lo usual (pienso que contiene al universo).

El sermón del punto de quiebre.

- Sí alguien está determinado a lograr la iluminación, cuál es el método más esencial que puede practicar?

- El método más esencial, aquel que incluye todos los otros métodos, es contemplar la mente.

- Pero cómo un método puede incluir todos los otros?

- La mente es la raíz de todas las cosas que crecen. Sí puedes entender la mente, todo lo demás está incluido. Es como la raíz de un árbol. Todos los frutos y flores, ramas y hojas dependen de su raíz. Sí alimentas su raíz, un árbol se multiplica. Sí cortas su raíz, muere. Aquellos que entienden la mente alcanzan la iluminación con un esfuerzo mínimo. Aquellos que no entienden la mente practican en vano. Todo lo bueno y lo malo viene de tu propia mente. Encontrar algo más allá de la mente es imposible.

- Pero cómo contemplar la mente puede igualarse a entendimiento?

- Cuando un gran bodhisattva decide ahondar profundamente en la sabiduría perfecta, se da cuenta que los cuatro elementos y cinco sombras están vacías de ser [autonomía]. Y se da cuenta que la actividad de su mente tiene dos aspectos: puro e impuro. Por su naturaleza, estos dos estados mentales están siempre presentes. Estos se alternan como causa o efecto dependiendo de las condiciones, la mente pura se deleita en los hechos buenos, la mente impura pensando en lo maligno. Aquellos que no son afectados por la impureza son sabios. Ellos trascienden el sufrimiento y experimentan la dicha del nirvana. Todos los otros, atrapados por la mente impura y enredados por su propio karma, son mortales. Navegan a la deriva a través de los tres reinos y sufren aflicciones incontables, y todo porque la mente impura oscurece su ser real.

El Sutra de los diez pasos dice, ‘En el cuerpo de los mortales está la naturaleza indestructible del Buda. Como el sol, su luz llena el espacio sin fin. Pero una vez cubierto por las nubes oscuras de las cinco sombras, es como una luz dentro de un jarrón, escondida a la vista’. Y El Sutra del nirvana dice, ‘Todos los mortales tienen la naturaleza del Buda. Pero está cubierta por una oscuridad de la cual no pueden escapar. Nuestra naturaleza de Buda es la conciencia: estar conscientes y hacer a otros conscientes. Darse cuenta de la conciencia es la liberación’. Todo lo bueno tiene conciencia de su raíz. Y desde esta raíz de conciencia crece el árbol de todas las virtudes y el fruto del nirvana. Contemplar la mente de esta forma es entendimiento.

- Tú dices que nuestra naturaleza búdica y todas las virtudes tienen conciencia de su raíz. Pero cuál es la raíz de la ignorancia?

- La mente ignorante, con sus aflicciones infinitas, pasiones y malicias, está enraizada en los tres venenos: codicia, ira e ilusión. Estos tres estados envenenados de la mente incluyen incontables males, como árboles que tienen un solo tronco pero muchas ramas y hojas. De hecho, cada veneno produce tantos millones de males que el ejemplo de un árbol es una comparación difícilmente apropiada.
Los tres venenos, o ladrones, están presentes tanto en nuestros seis órganos de percepción [los ojos, oídos, nariz, lengua, piel y mente] como en las seis clases de conciencia [visión, audición, aroma, gusto, tacto y pensamiento]. Son llamados ladrones porque pasan dentro y fuera de las puertas de los sentidos, sienten codicia por todas las posesiones, se dedican a la maldad, y enmascaran su identidad verdadera. Y porque los mortales están extraviados en cuerpo y mente por estos venenos o ladrones, están perdidos en la vida y la muerte, distraídos a través de los seis estados de existencia [en los que se mueven los seres vivos de pensamiento en pensamiento o de vida en vida: como dioses, atormentados del infierno, demonios, humanos, fantasmas hambrientos o bestias] sufriendo aflicciones incontables. Estas aflicciones son como ríos que crecen miles de millas por el fluido constante de pequeños manantiales. Pero sí alguien corta su fuente, los ríos pueden secarse. Y sí alguien que busca la liberación puede transformar los tres venenos en los tres conjuntos de preceptos y los seis ladrones en los seis paramitas, se deshará de la aflicción de una vez por todas.

- Pero los tres reinos [el reino del deseo, de la forma y de la no-forma] y los seis estados de existencia son infinitamente vastos. Cómo podemos escapar de sus aflicciones sin fin si todo lo que hacemos es contemplar la mente?

- El karma de los tres reinos viene solo de la mente. Sí tu mente no está dentro de los tres reinos, está más allá de ellos. Los tres reinos corresponden con los tres venenos: la codicia corresponde al reino del deseo, la ira al reino de la forma, y la ilusión al reino de la no-forma. Y porque el karma creado por los venenos puede ser liviano o pesado, estos tres reinos se dividen progresivamente en seis lugares conocidos como los seis estados de existencia.

- Y cómo se diferencia el karma de éstos seis?

- Los mortales que no entiende la verdadera práctica y ciegamente realizan buenas obras nacen en los estados elevados de existencia dentro de los tres reinos.

- Y qué son los estados elevados de existencia?

- Aquellos que ciegamente realizan los diez actos buenos [evitar los diez actos malignos: matar, robar, adulterio, falsificación, difamar, profanar, chismosear, avariciar, odiar y apegarse a puntos de vista falsos] y tontamente buscan la felicidad nacen como dioses en el reino del deseo. Aquellos que ciegamente obedecen los cincos preceptos [no matar, no robar, no cometer adulterio, no falsificar y no intoxicarse] y tontamente se satisfacen en el amor y el odio nacen como humanos en el reino de la ira. Aquellos que ciegamente se aferran al mundo de las cosas, creen en doctrinas falsas y oran por bendiciones nacen como demonios en el reino de la ilusión.

- Y que son los tres estado bajos?

- Estos son los estados donde nacen aquellos que persisten en pensamientos envenenados y obras malignas. Aquellos cuyo karma mayor es por la codicia se convierten en fantasmas hambrientos. Aquellos cuyo karma mayor es por la ira se convierte en atormentados del infierno. Aquellos cuyo karma mayor es por la ilusión se convierten en bestias.

Estos tres estados bajos con los previos tres estados elevados forman los seis estados de existencia. A partir de esto debes darte cuenta que todo el karma, el dolor o lo demás, viene de tu propia mente. Sí puedes concentrar tu mente y trascender su falsedad y maldad, el sufrimiento de los tres reinos y los seis estados de existencia desaparecerá automáticamente. Y una vez libre del sufrimiento, eres realmente libre.

- Pero el Buda dijo, ‘Solo después de atravesar durezas innumerables durante tres asankhya kalpas [tres fases del universo: creación, duración y destrucción] logré la iluminación’. Por qué ahora dices que simplemente contemplando la mente y sobrepasando los tres venenos está la liberación?

- Las palabras del Buda son verdad. Pero los tres asankhya kalpas en sánscrito significan incontables. Al interior de estos tres estados mentales envenenados hay incontables pensamientos malignos. Y cada pensamiento dura un kalpa. A tal tipo de infinidad se refiere el Buda por medio de los tres asankhya kalpas.

Una vez tu verdadero ser es oscurecido por los tres venenos, cómo puedes llamarte liberado sin sobrepasar sus incontables pensamientos malignos? La gente que puede transformar los tres venenos de la codicia, la ira, y la ilusión en las tres liberaciones se dice que pasan a través de los tres ansankhya kalpas. Pero la gente de esta era final [cuando el mensaje del Buda puede ser olvidado] son los más estúpidos de los tontos. Ellos no entienden lo que quiere decir el Tathagata [el Buda] por los tres asankhya kalpas. Ellos dicen que la iluminación se logra solo después de kalpas ilimitados y por tanto inducen a error a los discípulos a retirarse del camino de la budeidad.

- Pero el gran bodhisattva solo ha logrado la iluminación por medio de la obediencia de los tres grupos de preceptos y practicando los seis paramitas [caridad, moralidad, paciencia, devoción, meditación y sabiduría]. Ahora les dices a los discípulos que meramente contemplen la mente. Cómo puede alguien lograr la iluminación sin cultivar las reglas de la disciplina?

- Los tres grupos de preceptos son para sobrepasar los tres estados mentales envenenados. Cuando dejas atrás estos venenos, creas tres grupos de virtudes sin límite. Un grupo junta las las cosas – en este caso, incontables pensamientos bondadosos a través de tu mente. Y los seis paramitas son para purificar los seis sentidos. Lo que llamamos paramitas es lo que tú llamas medios para alcanzar la otra orilla. Al purificar tus seis sentidos del polvo de la sensación, la balsa de los paramitas te transporta a través del rio de la aflicción a la orilla de la iluminación.

- De acuerdo a los sutras, los tres grupos de preceptos son, ‘Hago el voto de poner fin a todos los males. Hago el voto de cultivar todas las virtudes. Y hago el voto de liberar todos los seres’. Pero ahora dices que solo son para controlar los tres estados mentales envenenados. Esto no está al contrario de las escrituras?

- Los sutras del Buda son verdad. Pero hace mucho tiempo, cuando ese gran bodhisattva estaba cultivando la semilla de la iluminación, fue en contra de los tres venenos que hizo sus tres votos. Practicando prohibiciones morales para contrarrestar el veneno de la codicia, el hizo el voto de darle fin a todos los males. Practicando la meditación en contra del veneno de la ira, hizo el voto de cultivar todas las virtudes. Y practicando la sabiduría para contrarrestar el veneno de la ilusión, hizo el voto de liberar todos los seres. Porque perseveró en estas tres prácticas puras de la moralidad, la meditación y la sabiduría, sobrepasó los tres venenos y logró la iluminación. Al dejar atrás los tres venenos sacudió todo lo pecaminoso y puso fin a todos los males. Al observar los tres conjuntos de preceptos no hizo nada más que el bien y entonces cultivó las virtudes. Y al ponerle fin a los males y cultivar las virtudes consumó todas las prácticas, beneficiándose tanto a sí mismo como a otros, rescatando mortales en cualquier parte. Liberando los seres de este modo.

Deberías darte cuenta que la práctica que realizas no existe aparte de tu mente. Si tu mente es pura, todas las tierras del Buda están puras. El Sutra dice, ‘Sí sus mentes son impuras, los seres son impuros. Sí sus mentes son puras, los seres son puros’. Y ‘Para alcanzar la budeidad, purifica tu mente. En tanto tu mente se purifica, las tierras de Buda se purifican’. Así, al sobrepasar los tres estados mentales envenenados se cumplen automáticamente los tres grupos de preceptos.

- Pero el Sutra dice que los seis paramitas son caridad, moralidad, paciencia, devoción, meditación y sabiduría. Ahora dices que los paramitas se refieren a la purificación de los sentidos. Qué significa eso? Y por qué los llamas balsas?

- Cultivar los paramitas significa purificar los seis sentidos al sobrepasar a los seis ladrones. Expulsar el ladrón de tu mundo visual es caridad. Mantener afuera el ladrón de los oídos al no escuchar sonidos es moralidad. Humillar al ladrón del olfato al igualar todos los olores como neutrales es paciencia. Controlar el ladrón de la boca al conquistar los deseos de probar, orar, y explicar es devoción. Acallar el ladrón del cuerpo al permanecer inamovible por las sensaciones del tacto es meditación. Y domar el ladrón de la mente al no darle paso a las ilusiones y practicar la atención es sabiduría. Estos seis paramitas son transportes. Como botes o barcas, trasportan a los seres a la otra orilla. Por consiguiente son llamados balsas.

- Pero cuando Shakyamuni era un bodhisattva, el consumió tres jaros de leche y seis cucharones de gacha antes de lograr la iluminación. Sí tuvo que tomar leche antes de probar el fruto de la budeidad, cómo apenas con contemplar la mente resulta la liberación?

- Lo que dices es verdad. Así es como él logró la iluminación. El tuvo que tomar leche antes de poder llegar a ser un Buda. Pero hay dos tipos de leche. De la cual tomó Shakyamuni no era leche ordinaria sino leche pura del Darma. Los tres jaros eran los tres grupos de preceptos. Y los seis cucharones eran los seis paramitas. Cuando Shakyamuni logró la iluminación, fue porque tomó la leche pura del Darma que probó el fruto de la budeidad. Decir que el Tathagata tomo leche impura y rancia de vaca es una difamación. Lo que es cierto, lo indestructible, es que el ser de Darma está libre de pasiones, permanece libre de las aflicciones del mundo. Para qué necesitaría leche impura para satisfacer su hambre o sed?

El Sutra dice, ‘Este buey no vive en las tierras altas o en las tierras bajas. No come grano o injertos. Y no se congracia con las vacas. El cuerpo de este buey es del color del oro pulido’. El buey se refiere al Variocana [El gran Buda del sol]. Debido a su gran compasión por todos los seres, produce desde el interior de su cuerpo del Darma la sublime leche del Darma de los tres conjuntos de preceptos y los seis paramitas para nutrir a todos aquellos que buscan la liberación. La leche pura de ese tipo de buey no solo permitió al Tathagata lograr la budeidad, sino que también permite a cualquier ser que tome de ella conseguir la completa iluminación.

A lo largo de los sutras el Buda dice a los mortales que pueden lograr la iluminación al realizar trabajos meritorios como construir monasterios, fundir estatuas, quemar incienso, ofrecer flores, iluminar lámparas eternas, practicar los seis periodos del día y la noche [el amanecer, la mañana, la tarde, el anochecer, la media noche y la madrugada], caminar alrededor de stupas [montículos de tierra levantadas sobre restos, reliquias o escrituras de un Buda], realizar ayunos y adorar. Pero si contemplar la mente incluye todas las otras prácticas, entonces trabajos como estos parecerían redundantes.
Los sutras del Buda contienen incontables metáforas. Como los mortales tienen mentes nubladas y no entienden nada profundo, el Buda usaba lo tangible para representar lo sublime. La gente que busca bendiciones al concentrarse en trabajos externos en vez de cultivar su interior está intentando lo imposible.

Lo que llamas un monasterio nosotros lo llamamos sangharama, un lugar de pureza. Quien sea que niega la entrada a los tres venenos y mantiene las puertas de sus sentidos puras, su cuerpo y su mente firme, adentro y afuera limpio, construye un monasterio.

Fundir estatuas se refiere a todas las prácticas de aquellos que buscan la iluminación. La forma sublime del Tathagata no puede ser representada por el metal. Aquellos que buscan la iluminación observan sus cuerpos como el horno, el Darma como el fuego, la sabiduría como la artesanía, y los tres conjuntos de preceptos y los seis paramitas como el molde. Ellos funden y refinan la verdadera naturaleza del Buda en su interior y la sirven en el molde formado por las reglas de la disciplina. Actuando en concordancia perfecta con la enseñanza del Buda, ellos crean una similitud perfecta. El eterno cuerpo sublime no está sujeto al decaimiento. Sí buscas la verdad pero no aprendes a hacer una verdadera similitud, qué usarás en su lugar?

Y quemar incienso no significa materia ordinaria de incienso sino el incienso del Darma intangible, que deshace la mugre, la ignorancia, y los hechos malignos con su perfume. Hay cinco tipos de este incienso del Darma. Primero el incienso de la moralidad, que significa renunciar a la maldad y cultivar la virtud. Segundo el incienso de la meditación, que significa creer profundamente en el Mahayana con firmeza imbatible. Tercero es el incienso de la sabiduría, que significa contemplar el cuerpo y la mente, adentro y afuera. Cuarto es el incienso de la liberación, que significa romper los límites de la ignorancia. Y quinto es el incienso del conocimiento perfecto, que significa estar siempre atento y nunca obstruido. Estos cinco son las clases de incienso más preciosas y de lejos superiores a cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer.

Cuando el Buda estaba en el mundo, les dijo a sus discípulos que prendieran esos inciensos preciosos con el fuego de la atención como una ofrenda a los Budas de las diez direcciones. Pero la gente de hoy no entiende el significado real del Tathagata. Usan llamas ordinarias para quemar incienso de sándalo y orar por bendiciones futuras que nunca llegan.

Por ofrecer flores lo mismo se mantiene cierto. Esto se refiere a hablar el Darma, ofrecer las flores de la virtud, para beneficiar a otros y glorificar al ser real. Estas flores de la virtud son aquellas alabadas por el Buda. Ellas duran por siempre y no se marchitan. Y cualquiera que ofrezca este tipo de flores cosecha bendiciones infinitas. Sí piensas que el Tathagata le decía a la gente que hiriera las plantas cortándoles sus flores, estas equivocado. Aquellos que observan los preceptos no lastiman ninguna de las miles de formas del cielo o la tierra. Sí lastimas algo por error, sufres por esto. Pero aquellos que intencionalmente rompen los preceptos al lastimar a los vivos por el logro de futuras bendiciones sufren aún más. Cómo pueden dejar que aquello que sería una bendición se vuelva un pesar?

La lámpara eterna se refiere a la atención perfecta. Igualando la atención que ilumina a dicha lámpara, aquellos que buscan la liberación observan su cuerpo como la lámpara, su mente como la mecha, la disciplina como su combustible, y el poder de la sabiduría como su llama. Al prender esta lámpara de la atención perfecta dispersan toda oscuridad e ilusión. Y al pasar este Darma a otros son capaces de usar una lámpara para encender mil más. Y como estas lámparas prenden otras incontables mas, su luz dura por siempre.

Hace mucho tiempo, había un Buda que se llamaba Dipamkara, o el encendedor de lámparas. Este era el significado de su nombre. Pero los tontos no entienden las metáforas del Tathagata. Persistiendo en la iluminación y apegados a lo tangible, prenden lámparas cada día con aceite vegetal y piensan que iluminando el interior de los edificios están siguiendo la enseñanza del Buda. Que tontos! La luz que produce un rizo entre los ojos del Buda puede iluminar mundos incontables. Una lámpara de aceite no ayuda. O piensas de otra forma?

Practicar los seis periodos del día y la noche significa cultivar constantemente la iluminación de los seis sentidos y perseverar en cada forma de atención. Nunca relajar el control sobre los seis sentidos es lo que significa los seis periodos.

Y por caminar alrededor de las stupas, la stupa es tu cuerpo y mente. Cuando tu atención circula el cuerpo y mente sin detenerse, esto es llamado caminar alrededor de una stupa. Los sabios del pasado siguieron este camino hacia el nirvana. Pero la gente de hoy no entiende lo que esto significa. En vez de mirar en su interior insisten en mirar en su exterior. Usan sus cuerpos materiales para caminar alrededor de stupas materiales. Y así se mantienen día y noche, desgastándose en vano sin llegar ni cerca de su ser real.

Esta verdad se mantiene para la realización de ayunos. Es inútil a menos que entiendas su verdadero significado. Ayunar significa regular, regular tu cuerpo y mente para que no se distraigan o disturben. Y realizar medios para mantener las reglas de disciplina de acuerdo al Darma. Ayunar significar guardarse frente a las seis atracciones del exterior [los apegos de los sentidos] y los tres venenos del interior y esforzarse por medio de la contemplación para purificar el cuerpo y la mente.

Ayunar también incluye cinco tipos de comidas. Primero hay deleite en el Darma. Es el deleite que proviene de actuar de acuerdo con el Darma. Segundo está la armonía en la meditación. Esta es la armonía del cuerpo y la mente que proviene de observar a través de sujetos y objetos. Tercero está la invocación, la invocación de los budas tanto con tu boca como tu mente. Cuarto está la resolución, la resolución de perseguir la virtud ya bien caminando, quieto, sentado o acostado. Y quinto está la liberación, la liberación de la mente de la contaminación terrenal. Estas cinco son las comidas del ayuno. A menos que una persona coma esta cinco comidas puras, está errado si piensa que está ayunando.
También, cuando dejas de comer del alimento de la ilusión, si lo tocas de nuevo rompes tu ayuno. Y una vez lo rompes, no cosechas ninguna bendición de éste. El mundo está lleno de gente engañada que no observa esto. Son indulgentes con su cuerpo y mente frente a cualquier forma de maldad. Dan rienda suelta a sus pasiones y no tienen vergüenza. Y cuando paran de comer comida ordinaria, lo llaman ayunar. Que absurdo!

Es lo mismo con la adoración. Tienes que entender el significado y adaptarlo a las condiciones. El significado incluye acción y no-acción. Quien sea que entienda esto sigue el Darma.

Adorar significa reverencia y humildad. Significa reverenciar tu ser real y humillar la ilusión. Sí puedes deshacerte de los deseos malignos y albergar buenos pensamientos, aún si nada se aparece, es reverenciar. Esta forma es la forma real.

Aquel Honrado por el Mundo [otro nombre del Buda] quiere que la gente terrenal piense la adoración como una expresión de humildad y sometimiento de la mente. Por tanto les dijo que postraran sus cuerpos para mostrar reverencia, para dejar que lo externo exprese lo interno, para armonizar la esencia y la forma. Aquellos que fallan en cultivar el significado interior y se concentran en la expresión externa nunca detienen su indulgencia en la ignorancia, el odio y el mal mientras se agotan en vano. Pueden engañar a otros con posturas, permanecer si vergüenza ante los sabios y presumir frente a los mortales, pero nunca escaparán de la rueda, y mucho menos lograrán ningún mérito.

- Pero el Sutra de la casa de baños dice, ‘Al contribuir al baño de los monjes, la gente recibe bendiciones ilimitadas’. Esto parecería ser una instancia de práctica externa que brinda mérito. Cómo se relaciona esto con la contemplación de la mente?

- Acá, el baño de los monjes no se refiere a la limpieza de nada tangible. Cuando el Honrado por el Mundo predicó el Sutra de la casa de baños, quería que sus discípulos recordaran el darma del lavado. Así, uso una preocupación diaria para expresar su real significado, el cual está formulado en su explicación sobre el merito de las siete ofrendas. De estas siete, la primera el agua limpia, la segunda fuego, la tercera jabón, la cuarta inflorescencias de sauce, la quinta cenizas puras, la sexta es ungüento y la séptima prendas interiores. Usó estas siete para representar otras siete cosas que limpian y realzan una persona al eliminar la ilusión y la mugre de una mente envenenada.

La primera de las siete es moralidad, la cual lava el exceso como el agua limpia expulsa lo sucio. La segunda es la sabiduría, que penetra el sujeto y el objeto, como el fuego calienta el agua. La tercera es la discriminación, que se deshace de las prácticas malignas, así como el jabón elimina la mugre. La cuarta es la honestidad, que purga las ilusiones, como masticar inflorescencias de sauce purifica el aliento. La quinta es la fe verdadera, que resuelve todas las dudas, como frotar cenizas puras en el cuerpo previene enfermedades. La sexta es paciencia, que sobrepasa la resistencia y la desgracia, así como un ungüento que suaviza la piel. A la séptima es la vergüenza, que corrige los hechos malignos, así como la ropa interior cubre un cuerpo feo. Estas siete representan el verdadero significado del Sutra. Cuando habló este Sutra, el Tathagata estaba hablando a futuros seguidores del Mahayana, no a personas de mente cerrada y corta visión. No es sorpresivo que la gente de hoy en día no lo entienda.

La casa de baños es el cuerpo. Cuando prendes el fuego de la sabiduría, calientas el agua pura de los preceptos y bañas la verdadera naturaleza búdica en tu interior. Al mantener estas siete prácticas haces crecer tu virtud. Los monjes de aquella época eran perceptivos. Entendieron el significado del Buda. Siguieron sus enseñanzas, perfeccionaron su virtud, y probaron el fruto de la budeidad. Pero la gente de hoy usa agua ordinaria para lavar el cuerpo físico y piensan que están siguiendo un Sutra. Pero están equivocados.

Nuestra verdadera naturaleza búdica no tiene forma. Y el polvo de las aflicciones no tiene forma. Cómo puede la gente usar un jabón ordinario para lavar un cuerpo intangible? No funciona. Cuándo despertarán? Para limpiar ese tipo de cuerpo tienes que mantenerlo. Una vez que las impurezas y la mugre emergen del deseo, se multiplican hasta cubrirte por dentro y por fuera. Pero si tratas de lavar tu cuerpo tendrás que fregar hasta casi desaparecerlo antes de que esté limpio. De esto, deberías darte cuenta que lavar algo externo no es lo que el Buda quiere decir.

- Los sutras dicen que aquellos que invoquen con todo el corazón al Buda aseguran su renacimiento en el Paraíso de Occidente. Ya que esta puerta lleva a la Budeidad, por qué buscar la liberación es contemplar la mente?

- Sí vas a invocar al Buda debes hacerlo de la forma correcta. A menos que entiendas lo que significa invocar, lo harás mal. Y si lo haces mal, nunca irás a ninguna parte.

Buda significa atención, la atención del cuerpo y la mente que previene que el mal se levante de éstos. E invocar significa llamar la mente, llamar constantemente a la mente las reglas de disciplina y seguirlas con todo tu poder. Esto es lo que significa invocar. Invocar tiene que ver con el pensamiento y no con el lenguaje. Sí usas una trampa para atrapar un pescado, una vez que funciona no puedes olvidar la trampa. Y sí usas el lenguaje para encontrar el significado, una vez que lo encuentras no puedes olvidar el lenguaje.

Para invocar el nombre del Buda tienes que entender el darma de invocar. Sí no está presente en tu mente, tu boca canta un nombre vacio. En tanto estés preocupado por los tres venenos o por pensamientos sobre ti mismo, tu mente ilusionada evitara que veas al Buda y solo desperdiciarás tu tiempo. Cantar e invocar son palabras diferentes. Cantar se hace con la boca. Invocar se hace con la mente. Y ya que invocar surge de la mente, es llamada la puerta de la atención. Cantar está centrado en la boca y se manifiesta como sonido. Sí te apegas a las apariencias mientras buscas el significado, no encontrarás nada. Por tanto, los sabios del pasado cultivaban la introspección y no el discurso.

La mente es la fuente de todas las virtudes. Y esta mente es el jefe de todos los poderes. La dicha eterna del nirvana viene de la mente en paz. El renacimiento en los tres reinos también viene de la mente. La mente es la puerta a cada mundo y la mente es el vado a la otra orilla. Aquellos que saben dónde está la puerta no se preocupan por alcanzarla. Aquellos que saben dónde está el vado no se preocupan por cruzarlo.

La gente que conozco en estos días es superficial. Piensan el merito como algo que tiene forma. Desaprovechan su bienestar y asesinan criaturas de la tierra y el mar. Se preocupan tontamente por crear estatuas y stupas, le dicen a la gente que apile madera y ladrillos, que pinte esto de azul y eso de verde. Presionan su cuerpo y mente, se lastiman a sí mismo y pierden a otros. Y no saben lo suficiente para sentir vergüenza. Cómo llegarán a ser alguna vez iluminados? Ven algo tangible e instantáneamente se apegan. Si hablas acerca de lo que carece de forma, se sientan aturdidos y confusos. Codiciosos por pequeñas bendiciones de este mundo, permanecen ciegos al gran sufrimiento por venir. Estos discípulos se visten en vano. Cambiando de lo cierto a lo falso, no hablan de nada más que de bendiciones futuras.

Sí puedes simplemente concentrar la luz interior de tu mente y mantener su iluminación externa, desvanecerás los tres venenos y expulsarás los seis ladrones de una vez por todas. Y sin esfuerzo ganaras posesión de un sinnúmero de virtudes, perfecciones y puertas hacia la verdad. Observar a través de lo mundano y atestiguar lo sublime está menos que lejos que un pestañeo. La realización es ahora. Por qué preocuparse por el cabello gris? Pero la puerta verdadera está escondida y no puede ser revelada. Yo sólo he tocado el punto de contemplar la mente.

domingo, 21 de agosto de 2011

Pensamientos para antes de dormir.


Después de dar mi mejor esfuerzo es una linda noche para morir.
No lo digo porque quiera irme, sino por estar listo.
Sé que se sienta a mi lado y que disfruta sorprendiendo a los soberbios.
Entonces me entrego, dejando las tensiones huir por la punta de los dedos.
La energía fluye hacia la tierra y mis ojos se cierran.
Si no la gran muerte, será la pequeña: el sueño.
Olvidaré las reglas y el deber ser, soñando lo sorprendente y sin restricciones.
Si despierto de nuevo y vuelvo a ser yo, renovado.
Será un nuevo día para dar mi mejor esfuerzo de nuevo. 

Retos para la paz mental


Para domesticar la mente es apropiado comenzar domesticando el cuerpo. La mente sigue al cuerpo. Por ejemplo la posición y la respiración logran alterar el estado mental y emocional. Una posición relajada y la respiración fluida generan tranquilidad. Por el contrario, las posiciones tensas y la respiración discontinúa producen ansiedad. Conseguir la habilidad de alterar la mente a partir del cuerpo es un proceso que requiere de paciencia y de práctica continua y que con el tiempo genera una maestría creciente.
No obstante, este es solo el primer paso puesto que siempre hay situaciones externas que generan estrés y tensión al cuerpo alejando la tranquilidad de la mente. Enfrentar amenazas y tragedias es inevitable, así como experimentar la enfermedad, la vejez y la muerte. De tal forma a veces es necesario actuar en relación a unas circunstancias que dificultan concentrarse en la posición y en la respiración.
Por lo tanto aprender a relajarse no es suficiente para domesticar la mente, puesto que es necesario penetrar el significado profundo de la paz mental. Por esto aunque la práctica continua es necesaria, no es suficiente para enfrentar los retos inesperados y cotidianos de la vida. Entonces es necesario que la práctica continua sea cada vez más atenta y consciente de los detalles. En los detalles se descubre que no es el cuerpo o la respiración los que en últimas alteran la mente, sino que es la intensión misma la que lo logra este objetivo.
El practicante atento descubre cual es la intensión que subyace al logro de una posición relajada o de una respiración fluida. Poco a poco, a través de su disciplina, aprende a generar la intención adecuada para domesticar la mente incluso en aquellos momentos en que las condiciones externas no le dan el tiempo para usar su cuerpo, tomar una posición específica o hacer ejercicios de respiración.
Así a pesar de comenzar usando su cuerpo para domesticar la mente, esto solo es una apariencia, puesto que lo que se usa realmente es la intención es decir, la misma mente. La mente y el cuerpo son una unidad, pero esto no es aparente para el practicante sin experiencia e incluso es difícil de realizar para aquellos que la tienen. En principio es más comprensible aprender a sentarse, acostarse, moverse y respirar de maneras que estimulan la tranquilidad, y explicar esto como que el cuerpo puede alterar la mente. En efecto, el cuerpo es un don precioso para penetrar la mente, no utilizarlo para esto es desperdiciar y despreciar el más valioso de los regalos de la vida y optar por permanecer como una víctima de las circunstancias.
Domesticar el cuerpo no es diferente a domesticar la mente porque ambos son inseparables, no obstante es necesario comenzar por sus partes más accesibles y concretas para lograr alcanzar sus zonas más remotas y sutiles. Por esto aunque se comienza por el cuerpo siempre se está trabajando con la mente, aunque llegar a ser consciente de este hecho sea un largo proceso. Por lo tanto, el resultado último es la unificación de la mente-cuerpo y el aprendizaje del valor de la intensión para generar la paz y la tranquilidad interior y así, poder compartir este don con el resto del universo.

domingo, 21 de marzo de 2010

El Combate

El otro está en frente, pensó, y mientras lo hacía se distrajo con el brillo y el filo de la espada que caía sobre su frente. Pero no fue su fin, sus piernas retrocedieron sin él decidirlo, un reflejo de aquello que se vuelve hábito: no te salva atacar, una vez comienza el combate su final es incerto, lo que salva es no dejarte atacar.

Aún así, hay golpes que ya sea por el azar y por el destino si llegan. Hay grandes golpes como la enfermedad, la vejez y la muerte, los cuales permanecen inesquivables, y tambien los hay pequeños, por así decir, cotidianos, de los que dejan 'sin piso', cosa irónica, ya que hasta el día de hoy el piso siempre ha recibido fiel y compasivamente a cada caido.

El máximo combate es un baile y el otro que está en frente soy yo. Los ataques no hacen daño, la intención es continuar, la fuerza se convierte en impulso que va y que sigue, que viene y que sigue... igual, aveces hay golpes. Ver un combate máximo es un placer y participar de éstos es una fortuna que exige no distraerse del mortal brillo del metal.

Antes de dormir le gusta pensar que todos los seres humanos, seguramente todos los seres vivos, tienen la oportunidad de dar al menos un combate de este tipo. El momento de darlo es al morir y el otro que está al frente es la propia muerte. Paradójica y bellamente, al morir nos iluminamos, por así decirlo, y antes de partir totalmente nos expandemos en todas las direcciones llenándolo todo, y al dejar de ser nosotros mismos nos fundimos con el resto.

miércoles, 19 de agosto de 2009

La ciencia de la paz

Me acuesto a mirar el techo, apago el televisor para mitigar el ruido. Al fondo se escuchan los carros sobre calles mojadas, aún llueve? parece que si. Subo las piernas a la pared y la sangre fulye hacia mi cabeza. Siento el corazón palpitar, en toda la espalda. La mirada se piede en las irregularidades del techo blanco, por momentos hay destellos de colores. Me imagino que estoy cubierto por una llama, roja y aveces verde. Ya no me duelen las costillas, otra vez soy otro. Pienso que no hay retorno a un estado previo, nunca regresa el mismo que se fué. Pienso en ti, me gustaría que estuvieras a mi lado y conocerte denuevo.