Lesionarse las muñecas,
hasta aprender a caer.
Lanzarse al suelo,
levantarse de nuevo,
más firme, más rápido.
Primero la colchoneta,
luego madera y el asfalto espera.
El miedo impulsa,
la confianza sostiene,
el suelo detiene.
Caen las hojas, la lluvia,
los imperios y la noche.
Todo a su vez...vuelve a florecer!
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