Los nuevos científicos tienen mucha información sobre la existencia, pero al regresar a casa no les sirve para mitigar su incierta soledad. Los viejos brujos rechazan la información, tercos como mulas se niegan a aprender. Algunos no somos ni lo uno ni lo otro, no escogemos el día ni la noche... somo hijos de un tiempo temible y afortunado.
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