Escoges a cada instante,
con cada respuesta lo cambias todo.
Y si no escoges, es como escoger dejarte llevar.
No hay modo de escapar,
no hay por qué escapar.
No eres impune,
no pasas por el mundo sin dejar rastro.
En principio, no importa qué hagas o cómo...
las huellas quedan, aunque las cubra la tierra.
No importa si crees que un solo ser es muy pequeño en comparación de toda la vida,
o que una persona es solo una grano de polvo en la gran sociedad,
o que cada cual se salve como pueda...
Cada uno a cada instante, está aquí y ahora,
y el universo se organiza a tu alrededor, te cuida y te sostiene.
Aunque aveces te sientas un pendejo o lo mejor.
Lo que decidas y hagas, por más ínfimo, traerá efectos.
Después de cada cruce de caminos nada vuelve a ser del todo igual.
Muchos no lo quieren ver, pues es aterrador perder el control sobre la propia vida.
A otros les gusta creer que permanecen intactos y fieles a sus ideas.
Pero todo te toca...aunque puedas escoger negarlo, todo te toca.
Mejor aceptarlo, no resistirse y sí el camino es aterrador, vamos a sonreirle.
Por eso escogí ver como cada ser me transforma,
y de repente ya no pienso igual, ni deseo lo mismo, algo se mueve.
Todos me ayudan a borrarme y me recostruyen.
Soy lo que ellos ven y creen que soy,
(claro que no soy sólo eso, pero sin eso, sólo queda una costal de carne)
y siempre va mutando.
Sin los demás, es decir sin amor, no soy nada.
Pierdo la realidad y la ilusión.
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