Después de dar mi mejor esfuerzo es una linda noche para morir.
No lo digo porque quiera irme, sino por estar listo.
Sé que se sienta a mi lado y que disfruta sorprendiendo a los soberbios.
Entonces me entrego, dejando las tensiones huir por la punta de los dedos.
La energía fluye hacia la tierra y mis ojos se cierran.
Si no la gran muerte, será la pequeña: el sueño.
Olvidaré las reglas y el deber ser, soñando lo sorprendente y sin restricciones.
Si despierto de nuevo y vuelvo a ser yo, renovado.
Será un nuevo día para dar mi mejor esfuerzo de nuevo.
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